Hormigas y Nubes…

Escribir, otro vicio abandonadillo.Aqui subi dos relatos hace un siglo comprimido,Nubes  y Hormigas, que anda por aqui ya el enlace, asi tengo a mano el texto, y no perdido en la red.

TUSRELATOS.COM | Relatos | Literatura | Citas Célebres | Biografías | Reseñas |

vía TUSRELATOS.COM | Relatos | Literatura | Citas Célebres | Biografías | Reseñas |.

Nubes

Nieva. Es de noche, aunque el cielo está púrpura. Los mismos copos pasan una y otra vez frente a la ventana, llamando. ¿Dormir? ¿Cómo? Si millones de genios blancos danzan afuera. No se puede dormir cuando nieva.
*******
Noche fría, profunda, clara. Viento de fiesta que reúne nubes que vienen del sur. Hoy las brujas bailan sobre nosotros. Montadas en sus escobas algodonosas se difuminan al llegar al Akelarre, despojándose de todo incluso de forma, diluyéndose en la bruma que esta noche nos envuelve.
Las lunas blancas, lejanas, corren a su sitio cuando las miro. Las nubes conspiran y las estrellas les guían. Bajo todas ellas, aqui humanos hormiga, pequeños, insignificantes.
*******
Creo que la Luna es un ojo que nos mira. Huele a tormenta. En poco tiempo el cielo se rasgará y empezará a escupir furia; litros y litros de furia condensada. Me siento nube. Me desplazo veloz sobre una tierra que cambia, debajo. Lloro y la mojo. Y le dejo vida en gotitas pequeñas, y a alguien le dejaré el alma mojada.

HORMIGAS.

Vivo en una ciudad de modernos esclavos. Una ciudad es un montón de celdas más o menos apelotonadas. Como los hormigueros.
Somos esclavos modernos, porque hay esclavos desde hace muuucho tiempo, tanto que el concepto mismo se desdibuja y ya no tenemos conciencia de serlo; y de tener que secuestrarnos antaño, hemos pasado a ofrecernos voluntarios y a considerarnos afortunados cuando algún “amo” se digna seleccionar nuestra cara sonriente del montón de peticiones de esclavitud, que enviamos voluntariamente.
Antes aún de tener que secuestrarnos para que cultivásemos algodón en América, los griegos distinguían perfectamente entre esclavos y hombres libres.
Hoy no sé si quedan personas libres.
Los esclavos no tenemos nada, a lo sumo una parcelita en el aire, una celdilla para descansar, una sobre otra, sandwich de vidas cotidianas. Por no tener no tenemos ni tiempo: ahora es el “tiempo libre”, porque los hombres y mujeres libres ya no existen.
Y el tiempo libre tampoco existe realmente, es un modo de referirnos al rato que dedicamos a comer y a dormir; no descansamos, porque no tenemos tiempo.
A la esclavitud ahora se le llama trabajo, y bajo la ilusión de que nos pagan por ello,empeñamos la vida a cambio del famoso papel pintado, dinero le llaman.
Y con ese papel pintado compramos comida, uniformes inconscientes para no ir desnudos a trabajar y buena parte del resto, cada mes de demasiados años seguidos,se va para pagar la celda donde ya no vivimos, pues ahora son ciudades dormitorio, osea, solo vamos a dormir. Porque a los amos no les saldrá rentable que durmamos en el trabajo,como se hacía con los esclavos; les -o nos- daban “comida” , porque si no te mueres, y techo porque si tienes que dormir al aire no hay dios que se agache a recoger nada.
Ahora no sólo no nos dan casa, sino que hay que comprarla por 35 años de esclavitud para poder ganar papel pintado y dárselo al banco que nos paga la celda.
Es posible que subestime a las hormigas, no sé si se dejan engañar tan fácilmente.
Entre celdas de esta ciudad dormida o sonámbula hay oasis. Se llaman parques e intentan inútilmente recordarnos lo que somos: uno más de los bichos que habitan el verde. En estos oasis hay algún charco de agua que llamamos estanque, árboles y hierba, pocas flores que las podemos cortar, y niños que aún, normalmente, viven en la felicidad de no saber qué coño es el futuro,
Por los oasis-parques los esclavos sin motor pasamos con prisa, yendo o viniendo, mirando con envivia hasta las libélulas que nos cruzamos. Sueños sí tenemos, de mil proyectos, pero eso, sueños.
La realidad está sujeta al reloj.y los hombres grises de Momo hacen sus delicias con nosotros. Corre que no llegas.
Pero llegamos a la celda, y hay celdas que también tienen esclavos. Esclavas generalmente; porque un lugar donde solo se va a dormir acaba siendo solo una madriguera, así que en los “hogares” sin esclavo-a, que tradicionalmente es la madre, luchamos contra la madriguera.
En las madrrigueras, o celdillas ,casas o con mucha suerte hogares tenemos diferencias que se aprecian desde la calle. De vez en cuando un floreado balcón o ventana explota en una triste fachada y ¡PLOFf! Canto a la vida y al amor… Alguien saca tiempo para cuidar de su mini oasis, lo que ya, parece un lujo.

http://www.tusrelatos.com/relato.asp?leer=29318

Anuncios

comentas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s